FONDO FEDERAL SOJERO

Soja & política: Polémica interpretación sobre un dinero K

Fuente: Urgente24.

Siempre se consideró una estafa el Fondo Federal Solidario (FFS), creado por los Kirchner tan sólo para darle contenido político a las elevadas retenciones practicadas a las exportaciones de soja. Los gobernadores fueron cómplices del robo: a cambio de percibir una porción del FFS, le quitaban respaldo al reclamo de los productores, y todo en nombre de las economías regionales y el federalismo falso de los K. Pero el tema requiere ir un poco má allá.


Con la disminución de las alícuotas de los derechos de exportación de soja del 35% al 30% y de sus derivados del 32% al 27%, una proyección de aumento del 4%2 en la producción para la campaña agrícola de soja en 2016, y manteniendo los precios internacionales prácticamente invariables3, el FFS del año 2016 podría repartir unos US$ 1.480 millones; es decir una caída del 11%.

N. de la R.: Era imprescindible bajar los exorbitantes impuestos a la exportación de soja. El reclamo ahora consiste en que se reducirá el dinero distribuido en forma de Fondo Federal Solidario y que se integra con dinero de esas exportaciones que se lo queda el Fisco pero como los gobernadores protestaban que todo iba a manos de los Kirchner, estos decidieron compartirlo en parte y hacerlos cómplices. Ellos, felices. Hoy dia, preocupados, según lo manifiesta la consulta NOAnomics. En promedio, desde 2009 a 2015, el FFS ha financiado el 15,6% del total de Gastos de Capital de las 24 provincias, con un piso de 10,7% en su inicio y un pico del 20,7% en 2010. El reclamo ahora es cómo reemplazar ese ingreso a las provincias. Urgente24 considera que hay una etapa previa que debería considerar NOAnomics: la estructura de gasto de las provincias es insostenible. La Nación no debería asistir con renovados subsidios a las provincias que no presenten una reformulación de su estructura de gasto. El reclamo de los gobernadores forzó respuestas desacertadas de parte de Carlos Menem, Fernando De la Rúa y los Kirchner. El gasto no dejó de crecer pero las provincias siempre se encuentran necesitadas. Algo está funcionando muy mal. Quizá los gobernadores sean maestros en la faena de la mendicidad pero muy malos en la gestión. Por lo tanto, antes de soltar dinero en reemplazo del FFS que se acota, hay que replantear varias cuestiones muy importantes. De todos modos, para el debate, aquí va el trabajo de NOAnomics:
 
 
 
por FÉLIX PIACENTINI
 
CIUDAD DE SALTA (NOAnomics). Desde 2009 las provincias cuentan con el Fondo Federal Solidario (FFS) que “tiene por objetivo allegar recursos a las provincias, a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y a los municipios, para destinarlos a financiar obras que acrecienten la infraestructura sanitaria, educativa, hospitalaria, de vivienda y vial, tanto en ámbitos urbanos como en los rurales, de modo de incidir significativamente en la calidad de vida de la población”. 
 
El fondo está constituido por “el 30% de los montos recaudados en concepto de derecho de exportación de soja, en todas sus variedades y sus derivados”. Además se distribuye de acuerdo a los coeficientes del actual régimen de coparticipación (Ley Nº 23.548 y sus modificatorias), por lo que implica en la práctica una redistribución de provincias productoras a provincias no productoras en la porción que se coparticipa.
 
Desde que las provincias cuentan con el FFS se aseguraron un piso de inversión pública (Gastos de Capital) en sus jurisdicciones. A su vez cada estado subnacional define como coparticipa esos fondos con sus municipios. Al ser girados por el gobierno nacional de manera automática, y no discrecional, con el fin específico de ser asignado a gastos de capital también alivia presiones de reasignaciones de partidas a gastos corrientes. Es decir que ha sido una buena herramienta de autodisciplina forzada que de alguna manera obligó a las provincias a un mínimo nivel de inversión en un período de enorme expansión del gasto en personal.
 
En promedio, desde 2009 a 2015, el FFS ha financiado el 15,6% del total de Gastos de Capital de las 24 provincias, con un piso de 10,7% en su inicio y un pico del 20,7% en 2010. De acuerdo a nuestros cálculos para todo el 2015 el FFS significará casi unos $ 16 mil millones, que habrán servido para fondear un 12,5% de los $ 126 mil millones destinados a Gastos de Capital que estimamos podrán haberse ejecutado en el año que termina.
 
Pero sobre este promedio1 que no parece tan elevado hay provincias cuya inversión pública depende fuertemente del FFS. Son 15 los distritos cuya dependencia del FFS es superior a la media. En Corrientes casi un tercio de los Gastos de Capital son financiados por el FFS, llegando a un cuarto en Tierra del Fuego, Buenos Aires y Mendoza. También con una elevada dependencia aparecen Río Negro (21,1%), Tucumán (20,2%), Santa Cruz (18,7%), Salta (17,5%), Jujuy (17%), Entre Ríos (16,8%), Santa Fe (16,2%), Córdoba (15,8%), Catamarca (14,2%) y La Rioja (13,1%). 
 
Entre las que el FFS explica menos el nivel de inversión pública ejecutada está CABA con sólo el 2,6%, lo que es lógico por su escasa participación en la distribución de recursos de coparticipación, siguiendo Misiones, Neuquén y Chubut con porcentajes de entre el 5% al 6%. En los casos de algunas provincias con poco peso del FFS como Misiones, Santiago del Estero, Formosa o Chaco se debe más bien a que fueron más favorecidas por transferencias de capital discrecionales que disminuyeron su importancia relativa en el total.
 
Entonces, dada la importancia del FFS en el fondeo de los Gastos de Capital de la mayoría de las provincias, es que la progresiva reducción de la alícuota de retenciones a las exportaciones de soja y derivados achicará obviamente esta fuente de financiamiento y afectará en mayor medida a las que más la utilizan en términos relativos. Convirtiendo a dólares la estimación del FFS repartido durante este año se alcanzarían unos US$ 1.660 millones en total. 
 
Con la disminución de las alícuotas de los derechos de exportación de soja del 35% al 30% y de sus derivados del 32% al 27%, una proyección de aumento del 4%2 en la producción para la campaña agrícola de soja en 2016, y manteniendo los precios internacionales prácticamente invariables3, el FFS del año 2016 podría repartir unos US$ 1.480 millones; es decir una caída del 11%.
 
Serán entonces las 15 provincias identificadas como más vulnerables las que mayor ingeniería financiera deberán realizar para compensar este menor flujo de recursos con otras fuentes de financiamiento, de manera de no afectar significativamente la inversión pública. 
 
Lógicamente las productoras de granos sufrirán relativamente menos ya que la rebaja de alícuotas impulsará sus economías y recaudaciones provinciales. Pero al margen del 2016, en el que en definitiva la disminución en el FFS podría no ser dramática, su progresiva desaparición plantea con mucho tiempo de anticipación el debido reemplazo que todos los distritos deberán realizar de un instrumento que las “obligaba” a invertir. Este era el único aspecto positivo del FFS y sería bueno diseñar un mecanismo similar que lo sustituya en cuanto a la exigencia de destinar parte de los fondos distribuidos automáticamente a las provincias con el específico fin de asignarlos a Gastos de Capital.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Excel atajos de teclado que ahorran tiempo

SanCor Desaparece

Oil Closes the Month on a Strong Note