Jovenes camporistas: mejor que no se ocupen de los pobres

Durante las jornadas bancarias y monetarias que organizó el BCRA, un joven economista y la presidente de dicha institución, sostuvieron que las teorías ortodoxas están en crisis, que "las teorías que adhieren a que la expansión monetaria genera un aumento proporcional de los precios no está funcionando" y que "uno jamás puede decir que el Banco Central tiene que estar ajeno a los procesos económicos de crecimiento,de producción de empleo y que no tiene un papel para garantizar una mejor calidad de vida en la sociedad".
Uno puede entender que por su juventud y falta de experiencia no hayan vivido los procesos inflacionarios e hiperinflacionarios que padecimos los argentinos, lo que no puede entender es que no se hayan informado en los libros de historia económica sobre la destrucción monetaria argentina desde que el BCRA pasó a ser un apéndice del Poder Ejecutivo.
Como primera cuestión le diría a los jóvenes economistas de La Cámpora que revisen el Balance del BCRA y podrán observar que técnicamente tiene patrimonio neto negativo. Desde enero del año pasado hasta junio de este año le ha estado entregando reservas al tesoro para que éste pague la deuda y a cambio ha recibido Letras Intransferibles con vencimientos en el 2015, 2020 y 2021.
En el balance de la primera semana del 2010 el BCRA tenía en su activo $ 36.243 millones en letras intransferibles. En el balance de la segunda semana de junio de este año acumulaba letras intransferibles del tesoro por $ 105.296 millones. En el transcurso de un año y medio el BCRA multiplicó por 3 la tenencia de papeles que no tienen valor de mercado. Si a esto le agregamos los $ 43.000 millones de adelantos transitorios al tesoro, resulta ser que el BCRA contabiliza en su activo $ 148.000 millones de activos, que en los hechos tiene un valor cercano a cero versus un patrimonio neto de $ 41.598 millones. Es decir, si le restamos ese activo que no tiene valor, el BCRA tiene patrimonio neto negativo.
Pareciera ser que los jóvenes setentistas ya no se conforman con administrar una Aerolíneas Argentinas que pierde $ 6 millones diarios, sino que además, creen que es de buena administración pública pulverizar el patrimonio neto del BCRA en nombre de la inclusión social.
Decía antes que por su edad estos jóvenes con ideas setentistas no vivieron la mega inflación y la hiperinflación, pero se supone que tendría que haber leído los libros de historia y saber que las políticas que ellos impulsan, además de haber llevado la inflación actual al 25% anual como piso, fue la causante de la destrucción del peso moneda nacional, del peso ley 18.188, del peso argentino, del austral y del actual que solo sirve como vales para hacer transacciones de corto plazo.
Seguramente estos jóvenes se saltearon los capítulos de teoría monetaria y desconocen que la moneda, para ser tal, debe tener dos atributos: 1) ser aceptada ampliamente como medio de intercambio y 2) debe servir como reserva de valor. No agrego que tiene que servir como unidad de cuenta, porque esta función es derivada de la 2). Es decir, si la moneda no sirve como reserva de valor, tampoco sirve como unidad de cuenta y, lo que es más grave, en consecuencia no sirve para hacer cálculo económico. Con la inflación que generan las políticas que ellos impulsan nadie puede hacer proyecciones de inversiones (flujos de ingresos y egresos) de largo plazo.
Este razonamiento económico tan elemental y precario los lleva a creer que pueden sustituir con impresión de billetes el ahorro -el ingreso no consumido- que es volcado al mercado en forma de crédito. Creen, como he dicho en infinidad de oportunidades, que pueden imprimir el ahorro. Es decir, creen que el ahorro y, por lo tanto, el crédito, dependen de la capacidad de producir billetes de la Casa de la Moneda.
Pero en su ciega defensa de las políticas populistas, también muestran una profunda falta de información respecto a la crisis internacional. Creer que la crisis fue consecuencia de políticas ortodoxas implica no haber revisado, ni siquiera, la evolución de la tasa de la Reserva Federal.
Si se tomaran el trabajo de buscar la serie de la tasa de federal funds descubrirían que a principios del 2001 la tasa estaba en 5,5%, Luego la fueron bajando y con el ataque a las Torres Gemelas, Greenspan la redujo hasta llegar al 1,75% para reactivar la economía que había entrado en caída por el ataque terrorista. Esa baja de la tasa de interés que llegó al piso del 1% hasta mayo del 2004, generó la expansión crediticia que derivó en créditos a gente que no estaba en condiciones de pagarlos. La Reserva Federal distorsionó una de las variables claves de la economía, como es la tasa de interés y produjo un aumento artificial del consumo y de los créditos hipotecarios. Hizo exactamente lo que los jóvenes camporistas quieren hacer en Argentina y encima, en su ignorancia, las llaman políticas ortodoxas. Dicho más directamente, si ellos sostienen que la crisis internacional fue producto de las políticas ortodoxas, ellos son ortodoxos porque quieren hacer aquí lo mismo que llevó a la crisis internacional.
Cuando la inflación empezó a subir, la Reserva Federal volvió a aumentar la tasa de interés hasta llevarla al 5,25% anual y ahí aparecieron los famosos créditos subprime que desencadenaron la crisis y que, por una cuestión de economía de espacio, no voy a explicar en esta nota el efecto dominó que tuvo sobre el resto de los activos. Puesto en otras palabras, si algo no tuvo el origen de la crisis del 2008 fue ortodoxia en el sentido que usan los jóvenes setentistas. Por el contrario, su origen tiene mucho de las políticas que ellos hoy proponen como una novedad o presentan como una revolución del pensamiento económico. Lo que proponen es tan viejo como la historia de la inflación y sus sistemáticos fracasos, incluidos los fracasos de los controles de precios.
Alguien tendría que avisarles que las ideas que ellos proponen llevaron a la Argentina a tasas de inflación del 300% anual para derivar, finalmente, en el 5000% en 1989. Si creen que saquear el bolsillo de la gente con la actual tasa de inflación y la que vendrá si se aplican sus políticas es progresismos, mejor que no hagan nada por los pobres. En el largo plazo los más humildes se lo agradecerán profundamente.
 Roberto Cachanosky

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