El mercado de empleo está haciendo agua


Medido en pesos, el gasto público pasó de $73.490 millones (2002) a $896.629 millones (2012), lo cual implica un aumento de 1.220% que supera holgadamente el incremento del nivel general de precios (334%) y la suba del PBI nominal (694%) acumulado en el mismo período. Entre 2003 y 2012 la presión tributaria total también aumentó a casi el 34% (2012) del PBI: una barbaridad. Y es el origen del problema que comienza a advertirse, por ahora suavemente: una suba de la tasa de desempleo, que es consecuencia de una caída de la demanda (tasa de empleo) y un moderado aumento de la oferta de trabajo. Ambos efectos contribuyen con un aumento del desempleo que alcanzó un 7.6% en el 3er. trimestre de 2012. La pérdida de dinamismo del sector privado a la hora de crear puestos de trabajo responde a la política económica del gobierno, recordó la consultora Economía & Regiones.

Comportamiento que advierten varios economistas que asesoran al sindicalismo. Gráfico Economía & Regiones.

N. de la R.: Durante el electoral año 2013, Cristina Fernández de Kirchner perderá el favor del sindicalismo que hoy se encuentra con ella. Esa tendencia es ya inevitable. Y no es un capricho político de los sindicalistas sino consecuencia de lo que viene en el ciclo económico. Varios jefes sindicales que contratar a consultores relevantes, ya han recibido informes precisos acerca del negativo comportamiento del mercado laboral.
 
Gerardo Martínez, un referente dentro de la CGT alineada con el Gobierno, advirtió que "muy pronto" la CGT volverá a estar unificada. Líder de la Unión Obrera de la Construcción (Uocra) desde 1990, Martínez reconoció que se abrió un canal de diálogo con el sector que conduce Hugo Moyano y afirmó que comparten el rosario de exigencias que se elevó a la Casa Rosada. "Nunca dejé de hablar con los compañeros. Conversamos con Moyano, pero él privilegió la agenda política por sobre la sindical", diferenció Martínez, le dijo a Nicolás Balinotti, de La Nación.
 
Luego, el jefe de la CGT Azopardo, Hugo Moyano, le dijo a FM Brisas, de Mar del Plata, que es "posible" un encuentro con el líder de la central obrera Alsina, Antonio Caló, y también estimó factible la reunificación de la entidad sindical, aunque opinó que eso no resultará "tan sencillo". Además, volvió a criticar a la presidenta Cristina Fernández al sostener que "los problemas de la economía" son pagados por los "trabajadores" mediante el Impuesto a las Ganancias aplicado a los salarios, mientras reiteró su reclamo de universalización de las asignaciones familiares. Moyano aseguró que no tiene "ningún problema" en sentarse a dialogar con la CGT de Antonio Caló "si es que se ponen del lado del trabajador.  Es cuestión de tiempo, hay que discutirlo, siempre es posible que ocurra", agregó.
 
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Economía & Regiones). 

La actual administración sostiene que fue posible alcanzar el objetivo de crecimiento con inclusión social a partir de la existencia de un Estado fuerte que interviene cada vez más en la economía.
 
Es verdad que la Argentina se recuperó y creció en estos años, pero todos los países de la región también lo hicieron; y, salvo en casos excepcionales, todos con enfoques diferentes respecto al rol del Estado en la economía y con políticas macroeconómicas muy distintas a las nuestras.
 
La expansión económica de nuestro país alcanzó un 80% en los últimos 10 años, lo que equivale a un promedio anual del 6% si se incorpora el efecto recuperación (por la crisis 1999/ 2002) que no es crecimiento genuino. Una vez recuperado el nivel del PBI previo a la crisis, la tasa de crecimiento promedio alcanzó un 5,4% a partir del 2005.
 
Sin embargo, el dinamismo del nivel de actividad dista de ser homogéneo en los últimos 10 años. Por el contrario, hay grandes diferencias entre el comportamiento previo y posterior al 2008. 
 
En 2003/2007 la tasa de crecimiento alcanzó un promedio de 8.8% anual, superando por más del doble el ritmo de expansión del período 2008/2012, que se redujo a 3.4%.
 
La brusca disminución del ritmo de crecimiento del nivel de actividad que tuvo lugar en los últimos 3 años coincide con la sobredimensión del gasto público y el crecimiento exponencial de la intervención del Estado en la economía que aplica cada vez más políticas autodefinidas como heterodoxas.
 
El tamaño del estado puede medirse por aproximación mediante el peso de la recaudación y del gasto público sobre el PBI. Sin embargo, ni la presión tributaria ni el nivel de gasto nos permiten inferir la calidad o eficiencia en la gestión del Estado ya que $ 100 millones gastados en subsidios a la tarifa del gas domiciliario son cuantitativamente iguales a $ 100 millones invertidos en infraestructura energética y/o de transporte. 
 
Por el contrario, la asignación eficiente del gasto público es, en definitiva, la que muestra la calidad de gestión del Estado, que debe traducirse en mejoras progresivas en la calidad educativa y de la salud pública; por ejemplo.
 
Como planteamos anteriormente, la tasa de crecimiento promedio anual coincidió con un incremento del gasto público (nación y provincias) de 13 puntos porcentuales en términos del producto entre 2003 (25%) y 2012 (38%). Medido en pesos, el gasto público pasó de $73.490 millones (2002) a $896.629 millones (2012), lo cual implica un aumento de 1.220% que supera holgadamente el incremento del nivel general de precios (334%) y la suba del PBI nominal (694%) acumulado en el mismo período.
 
Centrando el análisis en los recursos tributarios, Argentina experimentó un aumento de la presión tributaria que también muestra similar incremento del tamaño del Estado. Entre 2003 y 2012 la presión tributaria total habría aumentado también 13 puntos porcentuales, pasando de algo más del 20% (2002) a casi el 34% (2012) del PBI.
 
El 90% de este aumento de la presión tributaria corresponde al gobierno nacional, cuyo peso relativo en términos del producto pasó de 16% (2002) al 28% (2012). 
 
Por el contrario, las provincias y los municipios sólo explican el 10% del incremento de la presión tributaria, que en esos niveles de gobierno pasó de 4% (2002) a 5% (2012) del PBI. 
 
En síntesis, con la implementación del actual modelo económico el Estado pasó de menos de 1/4 a representar más de 1/3 de la economía argentina.
 
Desmitificando
 
Una visión regional muestra que las altas tasas de crecimiento no son un fenómeno exclusivo de Argentina. En la última década la mayoría de los países de la región crecieron a un ritmo superior al promedio histórico. Es más, entre 2003 y 2012 varios países de América Latina mostraron tasas de crecimiento promedio más elevadas (y más estables) que Argentina con recetas económicas aplicadas opuestas a las nuestras. 
 
Puntualmente, el crecimiento promedio de Perú (6.5%), Colombia (4.7%) y Chile (4.6%) superó al logrado en Argentina durante los último años. (N. de la R.: y nadie hizo tanto barullo como la Presidente argentina, ni nadie creyó que había descubierto la cuadratura del círculo, como el Frente para la Victoria).
 
El punto relevante a destacar es que Chile, Perú, Colombia y Brasil crecieron más que Argentina sin aplicar un modelo basado en el aumento de la dimensión del Estado. 
 
Por el contrario, la dimensión de sus Estados (medida por el gasto) sólo aumentó marginalmente (Colombia), se mantuvo estable (Brasil y Chile) o incluso se redujo (Perú).
 
Al mismo tiempo y también diferenciándose de Argentina, en ninguno de estos países aumentó la presión tributaria.
 
En pocas palabras, el hecho que todos los países hayan crecido fuertemente muestra que no necesariamente hay una relación causal positiva entre Estado más grande y crecimiento a tasas elevadas. Es más, se podría argumentar que la relación causal entre más gasto (Estado) y mayor crecimiento queda totalmente invalidada si se tiene en cuenta que el crecimiento genuino argentino (con cada vez más gasto) fue menor que la expansión económica de algunos países de la región que aplicaron recetas basadas en un nivel de gasto estable o incluso decreciente.
 
Así como más gasto público no es sinónimo de mayor crecimiento, también es importante recalcar que más gasto público no implica mayor calidad o eficiencia del Estado.
 
En todos los casos, pero sobre todo en los sectores de servicios de infraestructura y financieros (vivienda, vial, bancos), se desaprovechan las contribuciones que podría hacer el sector privado y que podrían llevarse adelante por la vía de contratos y participaciones público-privado.
 
Además, el funcionamiento distorsionado de la relación fiscal entre el nivel federal y los niveles sub-nacionales de gobierno, en sus vinculaciones a través del sistema políticoinstitucional crean bolsones de ineficiencia, como en el caso de las provincias que dependen crecientemente de transferencias discrecionales, que atentan contra la eficiente prestación de los servicios públicos, que son principalmente potestad de las provincias.
 
El problema que se avizora
 
Así como la Convertibilidad sirvió para solucionar la crisis de híper inflación, es indudable que la salida de ese modelo ayudó para solucionar la crisis de híper desempleo que hizo eclosión en 2001. El crecimiento pudo ser con inclusión social porque, justamente, se bajó fuertemente la tasa de desempleo.
 
Entre 2002 y 2011, el empleo se incrementó un 35%, lo que implica un aumento promedio anual en torno al 3.4%. 
 
Lógicamente este avance del empleo no fue constante en el tiempo; sino que se fue reduciendo a medida que nuestra economía se enfrentaba con su frontera de posibilidades de producción, se aminoraba la acumulación de capital y el salario aumentaba; incluso por encima de la inflación y de la tasa de devaluación. 
 
Es decir, con menos crecimiento, menos inversión y salarios “caros”, tanto en términos de bienes domésticos como en dólares, la capacidad de generar empleo se fue diluyendo paulatinamente.
 
Sintéticamente, se podría decir que la tasa de desempleo se redujo fuertemente en 2003 / 2008, mientras que en 2009 / 2012 sólo se mantuvo estable en torno al 8% en promedio.
 
Según la encuesta permanente de hogares del INDEC, la tasa de desempleo del 3er. trimestre del 2012 se ubica en torno al 7.6%, lo que implica un leve aumento con respecto al dato del mismo trimestre de 2011 (7.2%). 
 
Paralelamente, la tasa de empleo ascendería a 43.3% durante el mismo período, lo que indicaría una leve reducción con respecto al mismo período del año anterior (43.4%). Y la tasa de actividad6 se ubica próxima a 46.9%, lo que implica un incremento marginal respecto del tercer cuarto del año pasado (46.7%).
 
Es decir, en la actualidad hay una suave suba de la tasa de desempleo que es consecuencia de una leve caída de la demanda (tasa de empleo) y un moderado aumento de la oferta de trabajo. El principal problema del mercado laboral está por el lado de la demanda, la cual disminuye como consecuencia de una menor inversión y un enfriamiento del nivel de actividad. 
 
Paralelamente, la inflación afecta negativamente el poder adquisitivo de los trabajadores y aumenta la cantidad de personas en busca de trabajo, por lo que el mercado laboral ajusta aumentando la desocupación.
 
En términos absolutos, se observa un leve aumento de los ocupados que es inferior al crecimiento de la población activa, lo que genera una reducción de la demanda laboral. Es decir, se crea menos empleo que el que la economía necesita.
 
Además, la tasa de creación de puestos de trabajo no sólo no alcanza para evitar que el desempleo suba sino que es inferior al ritmo de creación de empleo público. Lo que indica que hay destrucción de puestos de trabajo privados (genuinos).
 
Si comparamos 2012 con 2008, según la EPH (Encuesta Permanente de Hogares, del INdEC) los puestos de trabajo subieron 6.6%, pasando de 10.299.000 (IIIT’08) a 10.983.00 (IIIT’12). Sin embargo, la planta de personal público provincial aumentó 12% y su importancia relativa subió 7%; pasando de 44 (2008) a 47 (2012) empleados estatales cada 1.000 habitantes en las provincias.
 
Si se compara el 3er. trimestre 2012 con el mismo período del año pasado, los puestos de trabajo totales de la EPH se incrementaron un 1%8 mientras que la planta estatal provincial y nacional aumentaron un 2%.
 
La pérdida de dinamismo del sector privado a la hora de crear puestos de trabajo responde fundamentalmente a la política económica del gobierno. Las inconsistencias de política macroeconómica, las trabas a las importaciones, el cepo cambiario y los problemas estructurales sin resolver que atentan contra la inversión terminan impactando negativamente en la creación de nuevos puestos de trabajo privados.
 
Las trabas a las importaciones generan un cuello de botella en los sectores productivos que incorporan insumos y bienes de capital del exterior para sus procesos productivos. Cabe destacar que más del 70% de las importaciones son bienes de capital y bienes intermedios muy difíciles de sustituir localmente en el corto plazo. 
 
La falta de importaciones se traduce problemas de oferta que devienen en menos demanda de trabajo. Las restricciones a la compra de dólares, que generan un mercado cambiario paralelo, impactan negativamente en la formación de expectativas, en la fijación de precios y en las decisiones de inversión del sector privado. Menos inversión es menos trabajo y menor crecimiento.

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