EL AUMENTO EN LOS COMBUSTIBLES ALIMENTA LAS LEBACS

LA INFLACIÓN GOZA DE MEJOR SALUD

Al final el naftazo engorda las Lebacs

Interesante tour entretiene a los nativos de la aldea especulativa del microcentro: el monopolio del abastecimiento de los combustibles impone surtidorazos desde el despacho del ministro de Energía, en la Diagonal Sur. 
Como el gasoil los propaga por todo el país y recarga tanto los costos agrícolas como los del 80% de las cargas que circulan por el vasto territorio nacional, el INdEC (vecino de Aranguren) recoge la incidencia en las planillas que le llegan de todas partes y se le abulta el índice de inflación. 32 consultoras y centros de investigación locales, 15 bancos de la Argentina y 9 analistas extranjeros “pescan” el número y lo vuelcan al Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que cada mes realiza el Banco Central, que suben el porcentaje que esperan para el 1er cuatrimestre de 2018. 
El presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, pulsa esa sensación de los operadores y traslada la suba a las Lebacs, que arbitradas con el atraso cambiario (que en el campo aseguran que llegó a los niveles previos a la salida de la convertibilidad de 2001) le hacen ganar a la City una tasa real positiva, que el responsable de la política monetaria les garantiza que será hasta abril.
Las puertas del despacho del ministro de Energía, Juan José Aranguren, son giratorias para las 2 empresas refinadoras de petróleo que abastecen las tres cuartas partes del mercado local de combustibles: YPF y Shell.

En la 1ra logró que en dos años se cambiara la conducción dos veces para alinearla a sus dictados: empezó por voltear a Miguel Galuccio y luego al reemplazante Ricardo Darré. En la 2da. fue su Ceo y accionista antes de ser ministro.

De ahí que haber liberado el precio en los surtidores en una plaza tan altamente concentrada como la nuestra, en la práctica significó un piedra libre para los incrementos, como el del último fin de semana, cuando le estamparon un 6% a los valores de las naftas y el gasoil, justificado en el aumento del precio internacional del crudo y el reacomodamiento de valores de los biocombustibles.

Poco importa entre esas cuatro paredes que Argentina tenga "el 2do combustible más caro de Latinoamérica", detrás de Uruguay, como acaba de denunciar Carlos Gold, presidente de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines.

Y que "desde que se liberó el precio, el crudo no ha dejado de subir y es justamente ese el fundamento por el cual el combustible aumentó, a pesar de la baja que se registró en noviembre", agregó.

De modo que actual mente en las estaciones de servicio se paga la nafta súper $22,66; la premium o Infinia $26,15; diesel $19,99 y diesel premium $23,18. Eso en el área metropolitana de Buenos Aires, porque en el interior del país -como en la provincia de Salta- el valor de la nafta premium pasó la barrera de los $29.

Un informe de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac) precisa que, previo a este nuevo aumento, Argentina ya poseía el 2do valor más alto de gasoil en la región, 9% más caro que Brasil; sólo superado por Uruguay (+25%), el más oneroso de la región.

Hablando de competitividad, Global Petrol Prices lo sitúa más del 20% arriba del promedio continental, casi el doble que en Estados Unidos.

La cadena alimenticia

Pero más complicada aún es la incidencia que tiene en los costos internos de la principal producción, la agrícola, anque en toda la cadena de valor hasta llegar a la canasta familiar.

Coninagro, que preside Carlos Iannizzotto, explicó al respecto que "el costo de combustible tiene doble impacto, por un lado, afecta a los costos productivos y por el otro al de fletes de insumos y productos. En definitiva, los aumentos anunciados afectan a toda la cadena productiva".

En tanto que la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas (Acovi) sacó cuentas y resulta que “la suba del 17% en menos de 2 meses incrementa en má s de un 3,5% los costos totales de producción. Así, los combustibles se habrán incrementado un 33% durante el 2017, más que la inflación acumulada”, detalló a través de un comunicado.

Las alzas representarán un sobrecosto de $3.018 millones a los productores del país, en virtud de que la agricultura utiliza tranqueras adentro 1.034 millones de litros de gasoil, dato que incluye laboreos, siembra, fertilización, pulverización, cosecha, transporte de insumos y movimientos dentro del campo., de acuerdo con el cálculo del Departamento de Economía de Coninagro.

La entidad cooperativa aseguró en un comunicado que el precio del gasoil de junio a diciembre 2017, que es cuando se planifican las labores, aumentó 21%, pasando de $16,1 a $19,94 el litro.

Al mismo tiempo, el reguero de l combustible encarecido se propaga en un vasto territorio como el argentino, donde el 80% de la carga se transporta por camiones, y en consecuencia las modificaciones en el valor de los combustibles impactan en los costos de movilizarla, que se trasladan al precio de los productos y, de manera silenciosa, terminan impactando en la inflación.
"Aún estamos haciendo números, pero si el aumento del gasoil es del 6% esto implicará una suba de 2% de los costos de una operación logística. Ahora, estos son números de la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano, en el interior el aumento es mayor por lo que la incidencia será más alta", explicó uno de los operadores logísticos más importantes.

Desde FADEEAC explicaron que hasta octubre pasado poner en movimiento un camión requería de un 2,65% más de inversión y que, en 2017, los peajes incrementaron un 39,7 %, y el gasoil un 22%, pero si se le suma este nuevo incremento, la versión más barata acumula un alza de 28,6% mientras que la premium ya subió 29,8% en estos 12 meses.

Durante octubre pasado, cuando el mercado de la naftas fue liberado, las petroleras aumentaron 11,5% el valor del combustible en el mercado mayorista, en ese momento, el incremento impacto en una suba de alrededor de 5%.

En cuanto a la actividad agrícola en sí, en líneas generales, los márgenes del 2018 no dejan dudas de que serán mucho menores que los registrados en la cosecha actual 2017, sostiene el sitio Valorsoja.com.

Además de los números macro, el encarecimiento de los combustibles es altamente regresivo para el sector, ya que incide en forma despareja según el campo esté en la Pampa Húmeda o del NEA y el NOA, debido a que el aumento en el precio del gas-oil y los fletes de camión, en distancias superiores a los 1,000 km, ocasiona un efecto devastador sobre los márgenes brutos de los cultivos.


Nada menos que 5 millones de hectáreas de soja en el Norte se encuentran en riesgo y dependerá del clima y su impacto en los rindes llegar una cosecha con ganancia o con pérdidas.

by Rubén Chorny.

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