El Padre Mugica: un cura muy futbolero
A 49 AÑOS DEL ASESINATO DEL PADRE MUGICA
El Padre Mugica: un cura muy futbolero
Hace 49 años, Carlos Mugica era asesinado a balazos cuando salía de dar la misa. Los que lo conocieron saben bien de su pasión por el fútbol.
Un 11 de mayo de 1974, Carlos Mugica, el primer cura villero, moría a manos de un miembro de la Triple A. El cura salía de dar la misa de todos los sábados en su Iglesia San Francisco Solano sobre la calle Zelada cuando el asesino, guardaespaldas del ministro de Bien Social José López Rega, le dio 6 tiros.
La noticia sobre la muerte de Mugica tuvo una enorme repercusión. Tanta que el asesinato del clérigo, un hombre comprometido con las causas sociales, fue considerado un crimen de lesa humanidad. Mugica también era muy fanático del fútbol, y es que antes de dar la misa volvía de jugar un partido.
Un padre futbolista en la cancha y la tribuna
Carlos Mugica jugaba al fútbol en un equipo llamado La Bomba y también era hincha de Racing Club, al que le gustaba ver en la cancha donde todos eran iguales. Él mismo reveló una vez que hasta le rezaba a Dios para que ganara la Academia:
El mundo de la burguesía es el mundo de las diferencias. Está la puerta de servicio y la entrada de la gente; una comida para el personal de servicio y una comida para los patrones. Con el fútbol me agarraba unas ronqueras bárbaras, pero además tenía problemas de conciencia. Yo era muy piadoso, y en mis oraciones le pedía siempre a Dios que ganara Racing. Mi hermano Alejandro era de River, y él le pedía a Dios que ganara River… yo pensaba ‘ahora no sé cómo se va arreglar Dios… Y bueno, entonces habrá empate’
Carlos Mugica – Revista Cuestionario (1973)
Tenía la santa costumbre de jugar todos los jueves en el seminario de Villa Devoto en el que había armado un equipo. Quienes lo conocieron, lo recuerdan como “un verdadero animal y un salvaje puteador”, pero también lo describen como el guía espiritual de los jugadores.
Fue este humanitarismo el que lo llevó a hacerse amigo de Oreste Omar Corbatta, que conoció al sacerdote cuando no sabía leer. Con ayuda de Mugica y de su compañera Lucía Cullen, el puntero de Racing y uno de los mejores jugadores de la selección, aprendió a leer y escribir.
Mugica, amado por la gente y por los jugadores
La labor de Mugica no se limitaba a los pobres. Él era capaz de todo cuando se trataba de fútbol. Hasta solía entrar al vestuario del equipo de Racing para darle la bendición antes de los partidos.
Se podría decir que la devoción de los jugadores por el cura era mayor que la de él por la Acade. Una vez, luego de la derrota de Racing frente a los escoceses del Celtic por 1-0 en el primer partido de la Intercontinental de 1967, a Mugica lo vitorearon cuando fue a ver a los jugadores. Racing Club saldría campeón en los siguientes partidos, y finalmente, del torneo.
El padre Mugica es recordado por hinchar por Racing pero también por los pobres. La ex Villa 31, hoy Barrio 31, lleva su nombre para recordar sus acciones solidarias. Y también alberga un club que junta en su nombre el del padre y el de su pasión: Padre Mugica Racing de Güemes.
Comentarios