EL DÓLAR ESTÁ BARATO

La parábola cambiaria: del cepo de ayer al atraso de hoy

La tablita de José Alfredo Martínez de Hoz, la convertibilidad uno a uno de Domingo Cavallo, el crawling-peg de Axel Kicillof... los años pasan pero de la tentación de abaratar el dólar para morigerar el avance de los precios internos pocos gobiernos se salvaron en la historia contemporánea. Mauricio Macri llegó al gobierno levantando el cepo, con devaluación y baja de retenciones a la exportación agrícola, o sea, le subió la vara al tipo de cambio de entrada para ir dejándolo relegado. Ahora en torno de los $ 15 afecta la competitividad de la producción nacional, le resta exportaciones y la pone a merced de los importadores. Les abarata el cambio a los viajeros al exterior a expensas de elevados costos internos para vacacionar. Entran miles de millones de dólares al blanqueo, la bicicleta con las Leb acs circula más que las amarillas de CABA y los analistas económicos no avizoran un 2017 muy distinto.
El dólar, eje de la distorsión de precios relativos, una herencia que no se termina de resolver.
Que el dólar haya cedido 5 centavos y esté en su valor mínimo del último mes y medio, a $ 15,30 en agencias y bancos de la city porteña, se atribuyó a que el Banco Central decidió mantener la tasa de Lebac en el 26,75% a 35 días por 6ta. semana consecutiva.

Pero detrás de las pizarras se encierra una curiosidad mayor: que el tipo de cambio real bilateral contra el dólar haya retrocedido a niveles similares a los del final de la convertibilidad.

Sin embargo, el zapato no calzó en todos los pies por igual: medido contra el dólar, el tipo de cambio real bilateral efectivo sectorial acumuló mejoras entre un 20% y un 41% para el campo, porque, además de la devaluación, la reducción diferencial de las alícuotas de las retenciones a las exportaciones tuvo y tendrá efectos claros sobre la rentabilidad relativa, lo que se reflejó en la dinámic a sectorial reciente.

Los productos más favorecido fueron el trigo (41%), el maíz (37%) y la carne (32%), entre otros. La soja menos (20%). La industria, en términos generales, recibió un 20%. La “compra” de divisas, un 15%.

En este contexto, en el mejor de los casos, la producción de granos se estima que crecerá 10% en 2017, motorizada por la performance del trigo (27%) y maíz (30%). Esto se está verificando con ventas de agroquímicos que aumentaron 33% en el tercer trimestre de 2016.

Si los directivos de Confederaciones Rurales se quejaban del atraso cambiario cuando se enteraron que el gobierno no bajaría los 5 puntos prometidos a la retención para la soja, y declaraban que no querían seguir subsidiando con la producción el turismo al exterior, la entrada de las divisas exteriorizadas requiere de compensaciones monetarias que funcionan como una frazada corta: si se mueve en forma astringente s obre la moneda local que se emite como contrapartida de la extranjera blanqueada, encarece el crédito, ocasiona un costo fiscal con las Lebacs que llega a 2 puntos del PIB y demora la reactivación de la economía. Y si se corriera para la paridad la haría bajar aún más si la idea fuera no intervenir.

¿Habrá salto cambiario?

Hoy los agentes económicos en cualquiera de sus facetas convirtieron en hashtag el atraso cambiario: #ElDolarEstaBarato. Y una de las dudas sería: si el Presupuesto 2017 se aprobó con un tipo de cambio promedio de $ 18 y ahora anda por $15,30. ¿Cuándo se devaluará el 17,5% de la diferencia?

Los teléfonos de los asesores económicos no paran de sonar por los clientes que quieren saber para dónde va el dólar.

El del director ejecutivo de la consultora de Economía y Finanzas< span style="background-color: #ffff00;"> FyE Consult, Hernán Hirsch, no es la excepción. Y así lo hace saber en su informe sobre Competitividad, Industria y Exportaciones, en el cual sintetiza que el tipo de cambio real se encuentra apreciado y más estable.

Este especialista en moneda y finanzas podría decirse que es un profesional “del palo”, ya que antes de unirse a RSH-Macroeconómica fue consultor privado, economista del estudio Broda y Asociados y funcionario del Ministerio de Economía de la Nación.

Su diagnóstico es que “tras un primer semestre de fuerte apreciación real cambiaria (con reacomodamiento), el tipo de cambio real bilateral contra el dólar se ubicó en niveles similares a los de fin de la Convertibilidad y presentó una volatilidad diaria decreciente desde la salida del cepo, tanto en el caso del tipo de cambio real como del nominal”, estabilización cambiaria (nominal y real) que “no habría sido sólo producto del libre juego de la demanda y la oferta”.

Explica que, de hecho, se está produciendo como consecuencia de:

-Un Banco Central que ha intervenido para evitar una apreciación real cambiaria mayor derivada de eventual venta de dólares del Gobierno Nacional hubiera provocado un desplome en el valor nominal del dólar. En lo que va del año, el BCRA le compró dólares contra emisión de pesos en forma directa al Tesoro por US$7.263 millones (el 28/10: US$2.000 millones).

-Un Banco Central que está manteniendo tasas de interés esperada ex-ante positivas (superiores al 4% real), que ex-post resultaron “menos” positivas.

-La reducción de las presiones y las expectativas inflacionarias observadas producto de la política monetaria contractiva del BCRA, donde la tasa de inflación estaría pasando de niveles de 3,6% al 1,3% mensual entre el mayo y junio año y los últimos tres meses a octubre.

La retracción del gasto agregado junt o al cambio de precios relativos internos asociado a las políticas de normalización adoptadas por el Gobierno no han sido neutrales (muchas de las cuales eran inevitables, como la salida del cepo).

Tales políticas incluyeron, asimismo, la reestructuración exitosa de la deuda pública, la reducción de las retenciones aplicadas a las exportaciones (que favorecieron relativamente más a los sectores vinculados al campo), el ajuste de tarifas, la adopción de un esquema de metas de inflación y la eliminación (no totales) de controles sobre precios, tasas de interés y el comercio (DJAIs).

Este conjunto de medidas de normalización produjeron, del lado de la demanda, un efecto ingreso contractivo y uno sustitución significativa, que impactaron en forma generalizada a todos los sectores y que favorecieron a aquellos sectores exportadores.

Estabilidad monetaria y cambiaria

Al ponderar las implicaciones sectoriales del tipo de cambio real apreciado asumiendo el respaldo presidencial de que goza la política del Banco Central y que es decisión del Gobierno preservar el hiper-gradualismo fiscal con dosis adicionales de políticas de normalización (pero no de ordenamiento), Hirsch prevé que el actual escenario de relativa estabilidad monetaria y cambiaria se mantendrá en el corto plazo, con tasas ganándole a precios y precios al dólar.

Avizora al tipo de cambio real por debajo del que se considera que sería el de equilibrio para el mercado de bienes (que se refleja en una cuenta corriente deficitaria en torno al 2/3%).
Sostiene que el proceso de reasignación de factores productivos interno continuará avanzando, lo cual conllevará precios relativos favorables (entendidos en sentido amplio) hacia los sectores “ganadores” de la política económica actual, como los vinculados al campo, a la actividad financiera y a las obras y servicios públicos.

Las ventas externas de productos primarios crecieron +21% en cantidades (soja, maíz y trigo, principalmente), las de manufacturas de origen agropecuario disminuyeron +15% (aceites y harinas de soja, mayormente), mientras la de origen industrial se mantuvieron estables medidas en cantidades.

La cantidad de los que subsistirán al proceso de asignación de factores productivos será menor que la que hubiera sido con otro tipo de cambio real.

Entiende que el gobierno impulsará políticas que apunten a proteger y favorecer a algunos sectores comprometidos.

En general y en promedio, las actividades relacionadas con el mercado interno se encontrarán en niveles por debajo del 2015.

Otra debacle se produjo en términos de producción y empleo, ya que la actividad industrial presentó una retracción del 6.9% a/a en el 3er. trimestr e de 2016 con relación a igual período del año anterior (FIEL), con caídas generalizadas en todos los sectores.

La demanda de empleo registrado del sector de servicios se retrajo un 0.4% a/a en el bimestre julio-agosto (privados “más puros”, excluyendo actividad financiera, que creció un 1,9% a/a en el bimestre julio-agosto).

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